¿Cómo se realiza?
Se extrae una muestra de sangre, se separa el plasma mediante centrifugación y se aplica con pequeñas inyecciones en las zonas que requieren tratamiento.
Antes de indicarlo, evaluamos el cuero cabelludo y la causa de la caída para determinar si el PRP es la opción adecuada o si debe combinarse con otros tratamientos.